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Martes, 19 de Julio 2016

Monseñor Neri Menor Vargas fue ordenado obispo de la Diócesis de Huánuco y tomó posesión de cargo.

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18 Julio, 2016 - 12:08 pm


“Acá estoy con mucho gozo y esperanza para servir al Se­ñor en esta querida Diócesis”, subrayó monseñor Neri Menor Vargas, minutos después de re­cibir el anillo, la mitra y el bá­culo que lo identifican como el undécimo obispo de la Diócesis de Huánuco.


A las 10 de la mañana co­menzó la misa y ritual de or­denación episcopal y toma de posesión de cargo celebrada por el arzobispo metropolitano de Trujillo, monseñor Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, y con­celebrada por el arzobispo me­tropolitano de Huancayo, mon­señor Pedro Barreto Jimeno, y monseñor Jaime Rodríguez Salazar, quien renunció al cargo por límite de edad (75 años).


Rodríguez Salazar es aho­ra el primer obispo emérito de Huánuco. Y ésta es la primera vez en la historia de la Diócesis de Huánuco que un obispo asu­me el cargo estando en vida su antecesor. Jaime Rodríguez lo hizo a la muerte de Hermann Artale y éste a la muerte de An­tonio Kühnner Kühnner, quien a su vez fue ordenado obispo de Huánuco a la muerte de Ignacio Arbulú Pineda.


“Soy consciente de la gran responsabilidad que conlleva este ministerio, pero al mismo tiempo confío en la gracia de Dios, la intercesión de la Virgen María y San Francisco de Asís, y junto al compromiso de uste­des y la oración, harán posible un fecundo servicio en este mi­nisterio que se me ha confiado”, manifestó Neri Menor.



Relató que cuando se ente­ró de su nombramiento como obispo de Huánuco por el papa Francisco (12 de mayo 2016), re­cordó las palabras que Dios di­rigió a Abraham: Deja tu tierra, la casa de tus padres y ve a la tierra que yo te mostraré. “Les confieso que la respuesta inme­diata, espontánea, no fue como Abraham, sino más bien pare­cida a la de Moisés: ¿Por qué a mí? Mejor envía a otro, pero Él siempre gana y acá estoy con mucho gozo y esperanza para servir al Señor en esta querida Diócesis que ha cultivado una hermosa y profunda historia de fe por más de 150 años”.


El religioso expresó su con­fianza de que la Diócesis siga creciendo en fieles y que “el amor y la confianza mutua en­tre todos, sea el mayor circulo que acompañe” su labor pasto­ral y evangelizadora.


Recordó a Nuestra Señora de Asunción, patrona de la Dió­cesis, y pidió que el Señor Jesús, “expresado en esta hermosa de­voción al Señor de Burgos nos guíe y nos proteja siempre”.


Antes, el flamante obispo de Huánuco agradeció a mon­señor Cabrejos, Barreto y Ro­dríguez por consagrarlo, a los sacerdotes y fieles que estuvie­ron en la misa, a los católicos de los lugares donde sirvió como sacerdote que también llegaron a Huánuco y a los que organi­zaron su ordenación.


Pero especial agradeci­miento tuvo para el ministro provincial de los franciscano Darío Serrano Ponce, a sus hermanos franciscanos (que en número importante estuvieron en la misa), a su provincia Fran­ciscana de los XII Apóstoles del Perú, “en cuyo regazo aprendí a dar mis primeros pasos en el camino de seguimiento al se­ñor Jesucristo según el estilo de vida de San Franciso de Asís”, y finalmente a su madre, herma­nas y tíos que llegaron para la ocasión.


Nery Menor  es natural del distrito de Querocoto, provin­cia de Chota, Cajamarca.


Desde el 80 hasta la actuali­dad, la Diócesis de Huánuco ha estado dirigida por extranjeros: Antonio Khünner Khünner de Alemania, Hermann Artale de Italia y Jaime Rodríguez de México.


Monseñor Miguel Cabrejos, destacó el desprendimiento de los sacerdotes extranjeros que dejando su familia, su cultura vienen al Perú a cumplir su mi­sión pastoral. “Eso tiene un va­lor humanamente muy grande. Por eso, ¡gracias!”, manifestó di­rigiéndose a Jaime Rodríguez, de quien dijo está lleno de vita­lidad.


11 obispos ha tenido hasta ahora la Diócesis de Huánuco


“No me olviden”, el pedido de monseñor Jaime Rodríguez


Con la voz quebrándose, monseñor Jaime Rodríguez pi­dió a la feligresía huanuqueña que no lo olviden y agradeció al ahora santo Juan Pablo II que lo nombró obispo, tras 15 meses de estar como administrador diocesano.


“Me confió a pesar de mis debilidades, defectos y hasta pecados, esta gran Diócesis de Huánuco”, dijo al empezar su breve discurso de perdón, agra­decimiento y petición.


Integrante de los Misione­ros Combonianos del Corazón de Jesús, Jaime Rodríguez fue ordenado sacerdote en Roma el 3 de julio de 1966 y el 15 de di­ciembre de 2004 fue nombrado obispo de Huánuco.


Pidió perdón “a Dios y a to­dos aquellos que durante estos años los he ofendido, no quizás he alcanzado las expectativas que tenían”.


De inmediato agradeció “a todos por todo el apoyo que me han dado de tantas formas y en tantas circunstancias”.


Y entonces llegó el momen­to más emotivo cuando hizo su pedido a la feligresía huanu­queña. “No me olviden, yo no voy a olvidar a Huánuco, lo llevó en mi corazón”, dijo con la voz quebrándose.


Antes, monseñor Cabrejos le agradeció “su trabajo, su celo, sencillez, generosidad y gran­deza de corazón”.


Monseñor Pedro Barreto, arzobispo metropolitano de Huancayo a la que está adscrita la Diócesis de Huánuco, agrade­ció a Jaime Rodríguez su aporte a dos proyectos: La formación de sacerdotes de Huánuco, Ayacucho, Caravelí, Tarma y Huancayo; y el encuentro de sacerdotes de las tres jurisdic­ciones eclesiásticas de la Arqui­diócesis de Huancayo: Huanca­yo, Tarma y Huánuco.


El presidente de la Confe­rencia Episcopal, monseñor Salvador Piñeiro, le agradeció a Jaime Rodríguez su trabajo y aseveró que no es un “obispo jubilado, sino jubiloso”, que los presentes ratificaron con un sonoro aplauso.


Fuente: Página 3




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